Diamante de sangre

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Un diamante es para siempre, no podemos negar que son hermosos.

Desde la India, en la antigüedad, los diamantes son universalmente considerados como un símbolo de amor, belleza, riqueza y poder.

Sin embargo, en algunas naciones africanas, son la razón de luchas, brutalidad contra personas inocentes y terror.

Su comercio ilegal ayuda a financiar operaciones terroristas.

Estos diamantes se denominan, a menudo, “Diamantes de Sangre”.

¿Cuáles son los Diamantes de Sangre?

Son aquellos diamantes obtenidos en una zona de guerra y que se utilizan para financiar guerras, mediante el uso de esclavos o personas en régimen de semiesclavitud.

El desarrollo de prácticas como éstas son un ejemplo fáctico y conciso de la violación masiva de derechos humanos y de la existencia obvia de la esclavitud y el poder de las empresas trans-nacionales, el tráfico, las aduanas y las grandes marcas de moda.

La ONU se ha pronunciado repetidas veces sobre este punto, pero las soluciones, aunque han sido significativas, todavía no llegan al centro del tema, que es la problemática política, cultural y legal del África y de las naciones pobres envueltas en este tema.

Es muy posible que muchos diamantes que han sido extraídos de las minas por estos métodos, hayan sido financiados por empresas legales y que sus diamantes legales sean los extraídos por esclavos.

Aunque se puede recurrir a la mano de obra para sacar diamantes de las minas, no es necesario ni justificado, violentar sus derechos humanos para esto.

Un poco de historia

La historia nos cuenta que el primer diamante fue encontrado por un joven llamado Stephanus Erasmus, que encontró una piedra en la granja DeKalk, a orillas del río Orange, en Sudáfrica.

El joven dio la piedra hallada a un vecino llamado Schalk Van Niekerk que era un buscador de piedras raras.

Tras descubrir el fenomenal hallazgo, la “piedra” fue exhibida en la Exposición Universal de París en 1867.

Luego comenzaron a aparecer más y más diamantes y fue el comienzo de la historia del derramamiento de sangre en África.

Como todo el mundo comenzó a darse cuenta del valor de los diamantes, comenzaron a pelear por ellos.

La minería se convirtió en una actividad importante.

Holandeses e ingleses lucharon para intentar establecer su control sobre las minas.

Asimismo, también llegó a los oídos de las tribus locales, que comenzaron a pelearse entre ellas.

Los terroristas tomaron a miles de personas como esclavas, sin importar siquiera que fueran niños durante décadas para financiar sus intereses, y a aquel que se negase a trabajar se les amputaban los brazos.

Por esto, se dice que,  los diamantes procedentes de las regiones del oeste de África (Angola, Sierra Leona, República Democrática del Congo y Liberia), son los más “sangrientos de todos”.

Diamantes, prosperidad y guerra

Este descubrimiento de diamantes en los países pobres de África debería haberlos llevado a la prosperidad y el desarrollo.

En cambio, el resultado fue la violencia, la violación de los derechos humanos y las actividades terroristas.

Después de conseguir su independencia de Gran Bretaña en 1961, Sierra Leona (país de África Occidental) se vio sumida en graves problemas políticos y económicos.

Y la mayoría de los problemas venían por el control de las minas .

En 1968, Siaka Stevens se convirtió en su primer ministro.

Desafortunadamente, era muy consciente de cuán rentable  podía ser para él, el contrabando de diamantes, así que comenzó a fomentar la minería y el comercio ilegal.

Durante su gobierno, fueron más los diamantes que circularon ilegalmente que los legales.

En 1991, el Frente Revolucionario Unido (FRU), representado por Sankoh, dijo que representaba a los campesinos pobres y se comprometió a compartir con ellos su parte de la riqueza mineral.

Aunque más tarde quedó bien claro que su objetivo principal era el control de las minas, no ayudar a los pobres.

Los obreros de las minas eran tratados como esclavos y castigados cruelmente, por lo que, tras muchos conflictos, estalló una guerra civil que duró toda una década.

La Paz de Lomé

En 1999, la ONU intervino para resolver el problema. Fue allí cuando se firmó el acuerdo de “La Paz de Lomé” que puso fin al problema.

El comercio ilegal y la minería ha sido casi erradicadas, pero la lucha aún continúa.

La situación de paz casi ha duplicado la producción de diamantes en Angola.

Sin embargo, en Sierra Leona y las regiones circundantes, como Liberia, la gente sigue siendo pobre.

La gente se está animando a comprar diamantes cuyos beneficios ya no se utilizan para financiar las guerras, pero a cambio de eso, por esta zona es muy fácil falsificar una certificación.

En su película: “Blood Diamond” (2006), Edward Zwick sintetizó esta masacre con la siguiente frase:

“La guerra civil arde por el control de los campamentos de diamantes. Miles de personas han muerto y millones convertidas en refugiadas. Ninguna de ellas ha visto jamás un diamante”

¿Cómo evitar la compra de estos Diamantes?

Evitar la compre de estos diamantes es una cuestión, mas que nada, humanitaria.

Aquí te paso algunas sugerencias que puedes poner en práctica:

  • Siempre que estés por comprar un diamante, es bueno preguntar acerca de los orígenes de la piedra, incluyendo cuándo y dónde fue extraída. Un distribuidor digno de confianza, te responderá sin problemas.
  • Procura elegir las piedras, en proveedores de países que han adoptado mayores controles para garantizar que sus acciones estén libres de Diamantes de Sangre, como por ejemplo: Canadá, Estados Unidos, Israel o China.
  • Considera la compra de piezas que hayan sido realizadas antes de 1990, época en que comenzaron los peores conflictos en África Occidental.
  • Asegúrate una garantía, por escrito, con su compra, con la leyenda  “este diamante no participa en la financiación de conflictos”.

Conclusión

Una disminución de corriente en el comercio de diamantes de sangre no niega un resurgimiento a futuro.

Un embargo de consumo continuo es probablemente la mejor opción para la eliminación del mercado negro de diamantes.

En esta década, todas las garantías para evitarlo están puestas en marcha, aunque sabemos que no son infalibles.

Si entre todos, colaboramos con esta causa, seguramente, en algún momento, se dejara de financiar el genocidio.

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