Historias inspiradas por las Esmeraldas

Para saber un poco más sobre la magia de estos minerales, permíteme que te lleve a realizar un recorrido por las obras, lugares y hechos históricos relacionados con la pureza e intensidad de estas codiciadas y extrañas piedras verdes.

 

1. El Jorobado de Notre Dame

Comencemos por el soñado París de 1830. Aún sigue mirando “El Jorobado de Notre Dame” por una rendija a la gitana, que baila en el altozano de la catedral.

Del único ojo en la cara deforme rueda una lágrima de amor y bondad.

Quasimodo muere de amor por Esmeralda, en tanto que el pérfido diácono se turba de rabia y reprimida lascivia.

El brillo de la esmeralda es de color verde profundo como los ojos de la joven. Y su nombre brilla aún más que la piedra.

 

2. Cleopatra en Alejandría Egipto

Cleopatra quiso para sí el color del mar en un broche labrado en una gema que sus esclavos sacaron de las minas del desierto egipcio, cerca del mar Rojo, y que la reina de los ojos negros hizo engastar en oro hace 2.000 años.

Triste es el final de la esmeralda y triste el de la reina egipcia.

Como si tanta hermosura trajera consigo la desgracia.

 

3. El Mago de Oz

Dorothy, la niña de los zapatos rojos,  y sus amigos atraviesan encuentros y aventuras con el único objetivo de llegar al Castillo de Esmeraldas.

Allí, un mago, El mago de Oz, será el responsable de realizar sus sueños.

 

4. La Lechuga

Tan verde, tan intensamente verde esmeralda, que la nombraron “La Lechuga”.

Es una de las joyas más importantes de Hispanoamérica.

Se llama La Lechuga por el verde intenso de sus 1.486 esmeraldas, todas ellas, excelsas gotas de aceite y alas de mariposa .

La fabricó el español Joseph Galaz con dos orfebres más, entre los años 1700 y 1707, por encargo de La Compañía de Jesús de la Hidalga Villa de Santa Fe de Bogotá.

Por eso, también se conoce como la custodia de los jesuitas.

Mide 80 centímetros de alto y el diámetro de su base es de 20 centímetros

Su historia está llena de incógnitas.

La exhibieron en la Iglesia de San Ignacio de Bogotá hasta 1.767 cuando el rey de España Carlos III cedió a las presiones de consejeros celosos del ascendiente jesuítico, y decretó su expulsión de todas las posesiones españolas.

Durante los siguientes 220 años la joya quedó escondida, se cree que en un sótano en Bogotá al que custodiaban los Jesuitas, tratando de evadir impuestos, ya que ellos creían muy bien en eso de que quien tuviera una esmeralda cerca siempre tendría la mirada apacible y un futuro lleno de felicidad.

Si bien hay cientos de versiones sobre su paradero, lo cierto es que el Banco de la República pagó 413 millones de pesos (3.5 millones de dólares) por la supuestamente auténtica Lechuga en 1987.

Hoy en día se le puede apreciar en el Museo de Oro, con su brillo verde hechizador, todavía rodeada del aura del misterio de sus siglos perdidos.

 

5. Chalk Esmerald Ring

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El Chalk Esmerald es una esmeralda colombiana verde azulada, de diseño cuadrado y 37,82 quilates.

Era la pieza central de un collar de esmeraldas y diamantes usado por el Maharani Saheba, un gobernantes real del estado de Baroda , un estado principesco en la India, quien se lo pasó a su hijo, el Maharajah Cooch Behar

Mas tarde, en el siglo XX, la esmeralda fue recortada de su peso original de 38.40 quilates (7.680 g) y colocada en un anillo diseñado por Harry Winston, donde está rodeada por sesenta diamantes en forma de pera, que suman aproximadamente 15 quilates (3.0 gramo).

LLeva ese nombre, en honor a su dueña, Claire Chalk, esposa de Oscar Roy Chalk, reconocido empresario que le regaló la joya.

Desde 1972 descansa en el Museo Nacional de Historia Natural de Washington.

 

6. El Collar Mackay

El Collar Mackay, es un magnífico diseño Cartier de 168 quilates.

Esta enorme esmeralda, extraída en Muzo, Colombia, está engastada en un colgante de arte deco de diamantes y platino realizado en 1931

El empresario Clarence Mackay obsequió el collar a su esposa Anna Case, como regalo de bodas.

 

7. La Tiara de Katharina Henckel

Katharina recibió esta tiara de 500 quilates, de su marido Guido Henckel Von Donnersmarck, miembro de una familia alemana, ciertamente la segunda más rica de todo el país para finales del siglo XIX.

Fue en el año 1979, cuando esta familia decidió vender tan valiosa joya.

El dichoso comprador fue un personaje anónimo aparentemente de Norteamérica, quien pagó nada más y nada menos que 12,7 millones de dólares.

La famosa subasta la realizó la casa Sotheby’s en un extraordinario evento llamado “Magnificent & Noble Jewels” en Ginebra.

Está catalogada como la pieza más importante que existe fuera de las casas reales, colecciones estatales y museos.

La tradición revela que las esmeraldas pertenecieron al joyero personal de la emperatriz Eugenia, quien fuese esposa de Napoleón III.

También se dice que en tiempos antiguos adornaron el cuello en forma de collar a un indio Maharajá.

La tiara no está firmada ni tiene marca alguna.

 

8. El Atlas Esmeralda

Más actual y contemporánea que los ejemplos anteriores.

“El Atlas Esmeralda”, es una novela juvenil  publicada en 2011.

Narra sobre viajes al pasado, mundos paralelos, villanos que buscan conquistar el mundo, mucha magia y tres hermanos que tienen un destino en común.

John Stephens pone como protagonista para su historia, el nombre de esta piedra preciosa anhelada en todo el mundo.

 

9. Mogul Esmeralda

Una de las más grandes del mundo es la llamada “Mogul Esmeralda”.

Data de 1695, pesa 217,80 quilates, y es de alrededor de 10 cm de altura.

Un lado de ella está inscrita con textos de oración, y grabada. En el otro hay adornos florales magníficos.

Esta esmeralda legendaria fue subastada por Christie en Londres a un comprador no identificado por 2,2 millones de dólares el 28 de septiembre de 2001.

 

10. La Esmeralda Tiza Resultado de imagen para esmeralda tiza

La Esmeralda Tiza debe el nombre del matrimonio Tiza

Roy Tiza era el dueño de empresas estadounidenses como autobuses y empresas aéreas; le compró el anillo a Harry Winston, el Rey de los Diamantes, que había desmontado de un collar la Esmeralda Tiza, para luego montarla acompañada de diamantes en un anillo de platino.

La primera vez que la Sra., Claire Tiza lució la esmeralda fue en la Casa Blanca,  pero en vista que la reina Elisabeth II llevaba un anillo de esmeraldas menos vistoso, la señora Claire optó por quitarse el suyo.

En los años 70 donó el anillo con la Esmeralda Tiza al Instituto Smithsoniano del Museo Nacional de Historia Natural de Washington.

 

Conclusión

Historias de amor, de odio, de encuentros y desencuentros, historias reales y fantásticas… “El embrujo verde”, tal como se la llama a esta piedra encantada de color verde, ha inspirado a escritores, pintores y poetas con sus fantástico brillo y calidez.

Una piedra que dota con brillo propio a quien la posee, haciéndolo parecer singular, entre un millón de personas.

Ahora es tu momento.

Solo tienes que dejarte llevar por tus instintos y escoger la tuya.

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