10 Normas para identificar una gema falsa


Cada vez son adquiridas más imitaciones de joyas de forma involuntaria y, cada vez son más y mejores las imitaciones que circulan, tanto en la red como en locales de venta de segunda mano y anticuarios.

Una de las joyerías más perjudicadas por las copias es Tiffany & Co., la empresa estadounidense de joyería y orfebrería mundialmente conocida, fundada por Charles Lewis Tiffany y Teddy Young en la Ciudad de Nueva York en 1837.

Y Según un informe de la Asociación Nacional para la Defensa de la Marca (ANDEMA), el 16% de las personas adquiere involuntariamente joyas falsas.

En base a esto, expertos en gemología han elaborado una serie de Normas para identificar una joya falsa, que aquí te comparto:

1. Confianza: Es fundamental tener confianza en la persona que vende, ya sea que tenga un local al público, que lleve tiempo en el mercado, o que haya sido recomendado por alguien de tu círculo.

La inversión que vas a realizar es muy importante económica y personalmente, por lo tanto, el proveedor requiere de toda tu aprobación.

2.  Con el ojo en la lupa: Para hacer una valoración precisa nosotros mismos necesitaremos una lupa de 10 aumentos, solo así, podremos apreciar las inclusiones (imperfecciones) y determinar el grado de pureza de una piedra preciosa.

Hay que tener en cuenta que el 99% de las piedras están tratadas y casi no existe un grado de pureza absoluto.

 

3. Parecido pero no igual: La principal diferencia entre un diamante y otras piedras, como por ejemplo, la circonita es que, el diamante nunca es transparente.

El diamante devuelve aproximadamente el 70% de la luz que recibe debido a las imperfecciones o carbonos que dificultan su salida, esto hace que tenga un brillo diferente.

4. Investiga la saturación del color de la piedra: Con muy pocas excepciones una auténtica piedra debe tener un matiz.

La coloración irregular sugiere que la piedra ha sido mejorada con tintes o es completamente falsa.

 

5. Cuidado con la inclusiones en las piedras: Tanto las esmeraldas, como los zafiros, los rubíes y, otras gemas de colores se forman bajo circunstancias únicas, cada gema individual está compuesta por una combinación de oligominerales, que crean un exclusivo conjunto de marcas identificativas o inclusiones.

Por tal motivo es prácticamente improbable el hecho de que estén 100% limpios o libre de imperfecciones.

Si esto ocurre, probablemente te estés enfrentando a una gema de color falsa.

Una bella Piedra Preciosa debe ser clara y luminosa.

Pero aún aquí tampoco es tan fácil o evidente determinar la claridad y la luminosidad en las gemas, ya que su tipología es diversa.

6. Atención al peso de la piedra preciosa: Se cree equivocadamente que el peso total en quilates de las Piedras Preciosas determina su valor, o sea 10 quilates de Diamante son 10 quilates de Diamantes. ¡Atención! Una gema de 3 quilates tendrá mucho mas valor que tres gemas de un quilate cada una, y éstas costarán mucho mas que 30 gemas de 0,1 quilate.

La dimensión de la Piedra Preciosas será entonces de gran importancia a la hora de la evaluación de su precio. Pero, su valor no aumentará proporcionalmente a su peso.

Por ejemplo: Si tenemos una gema que valuada a 10 dólares por quilate y, una piedra preciosa de igual calidad, de 2 quilates, esta no costará 20 dólares sino mucho mas. Mientras que, una gema de idéntica calidad de 10 quilates no costará 100 dólares sino, varios cientos de dólares más y así, sucesivamente.

7. Observar la gema bajo luz natural: Las diferentes fuentes de luz muestran a la piedra preciosas de maneras diversas.

Una iluminación artificial demasiado difusa, como el neón, por ejemplo, podría impedir ver el brillo y el juego de luz del cristal.

Te sugiero que te aproximas a una ventana y hagas pasar los rayos de luz solar a través de la ella. Juega con los rayos, observa la gema desde diferentes ángulos, de perfil, desde la base, de los costados.

Seguramente hasta podrás ver los colores secundarios de las gemas pleocroicas y, los efectos ópticos de algunas piedras.

8. Conocer el origen de la piedra preciosa: Para elegir bien una gema, es importante conocer su origen.

Ciertas piedras preciosas alcanzan gran valor si provienen de determinadas regiones del mundo. Por ejemplo los Zafiros de Cachemira, los Rubís de Birmania (Myanmar), las Esmeraldas de Colombia, solo por citar algunos.

Las Piedras Preciosas son formaciones geológicas naturales que han sido formadas en lugares precisos donde han tenido lugar fenómenos geológicos particulares. Estos fenómenos son responsables de la formación especial de Piedras Preciosas otorgándole características que las diferencian de sus hermanas de otras localidades.

Pero también en este argumento se debe ser cuidadoso y estar atento. ¡No se debe elegir una Piedra Preciosa solo por su lugar de origen! En todo yacimiento se encuentran gemas de buena y de mala calidad. Una Esmeralda de Colombia no va a ser mejor que otra solo por llevar la denominación de origen: “de Colombia”. Se encuentran en Zambia desde hace algunos años Esmeraldas de calidad tal que son capaces de rivalizar con las famosas sudamericanas.

 

9. Examina toda la piedra, incluso su engarce: Las piedras preciosas verdaderas no contienen aluminio o pintura, que se utilizan para realzar las piedras sintéticas o falsas, y que generalmente se encuentra en la parte inferior de las mismas.

Los engarces se utilizan a menudo para disimular estos realces.

 

10. El Certificado de Calidad: A un diamante siempre le debe acompañar un certificado de Calidad.

Aunque nunca debemos fiarnos de un certificado emitido por la tienda.

Pide siempre El Certificado de calidad elaborado por un Instituto autorizado.

Los líderes de la industria en Informes de Calificación de Diamantes hoy en día son: El Instituto Gemológico de América (Gemological Institute of America, “GIA”), la Sociedad Americana de Gemas (American Gem Society, “AGS”), el Laboratorio Gemológico Europeo (European Gemological Laboratory, “EGL”), y el Instituto Internacional de Gemología (International Gemological Institute, “IGI”).

Conclusión

Aunque éstas son solo normas generales a cumplir, seguramente, en ocasiones, te serán de mucha utilidad y te ayudarán a ahorrar disgustos importantes.

Ante todo, por supuesto, siempre está el sentido común. Así que déjate llevar por tus instintos.

Un vendedor con prisa o un certificado de autenticidad dudoso son motivos suficientes para sospechar de la calidad de una joya.

Por otro lado, una piedra preciosa nunca puede ir incorporada a una creación de deficiente diseño.

O si los engarces rodean casi la totalidad de la piedra, pueden ser signos de querer “tapar” algo.

Pero por sobre todo, recuerda esta premisa: “El mejor diamante para ti es el que eligen tus ojos”.

Sigue tu presentimiento y seguramente harás la mejor elección.

 

 

 

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